lunes, 6 de octubre de 2014

EL ITACYL CUESTIONADO POR EL CONSEJO DE CUENTAS

COMUNIDAD 
Cuentas cuestiona el encargo al Itacyl de obras y proyectos de Agricultura
Una auditoría realizada por el Consejo de Cuentas recoge que no se justifican ni la falta de medios ni una mayor eficacia para encomendar esas gestiones
S. Escribano       05/10/2014




"No puede determinarse si los encargos realizados se han cumplido eficazmente o se han conseguido en mayor o menor medida que si hubieran sido realizados por la propia consejería". Es una de las conclusiones sobre las iniciativas que la Consejería de Agricultura y Ganadería encarga al Instituto Tecnológico Agrario (Itacyl), en una auditoría en la que el Consejo de Cuentas ha analizado esas encomiendas de gestión, además de los avales y préstamos concedidos por el organismo que depende de la consejería que dirige Silvia Clemente y también parte de los contratos firmados por sus responsables. La auditoría se centra en la situación del 2011 y el análisis se extiende a lo largo de 367 páginas.
Los auditores recogen en el informe que "han existido dificultades" para identificar el expediente facilitado por el Itacyl y la orden correspondiente de la consejería en la que se encomendaba esa gestión. Además, el análisis de esos expedientes refleja que "la propia manera de ejecutar la encomienda, trasladando el Itacyl a un tercero con quien contrata gran parte de su ejecución, es contradictoria con las causas que pretenden justificar su existencia como medio propio ejecutante".
De ahí coligen en el informe que se estaría utilizando la encomienda de gestión como un "mero instrumento" de financiación de obras y proyectos que se contratan a través del organismo, en lugar de la Consejería de Agricultura, para sortear exigencias y trámites marcados por la normativa sobre contratos públicos. Desde el organismo de control que vela por el correcto empleo de los fondos públicos explican que esas encomiendas de gestión de la Administración deben aplicarse cuando hay carencia de medios propios o por razones de eficacia y apuntan que con respecto al Itacyl, faltan tanto una memoria técnica como una económica que justifiquen cualquiera de esos dos supuestos.
El informe incluye datos de ejecución del programa de Reforma Agraria de proyectos gestionados desde la propia consejería y otros encomendados al Itacyl. A la vista de los datos, los auditores resaltan que la ejecución es baja en los dos casos, lejos del 80%, y que el porcentaje del 51,38% que arroja Itacyl es algo más alto que el 46,48% de la consejería. "Algo más alto", pero "no significativamente más eficaz", dice textualmente el informe.
En el caso de los avales y las líneas para facilitar a las empresas el acceso a refinanciación y "préstamos de salvamento", la auditoría encuentra expedientes en los que no están suficientemente acreditadas concesiones que se otorgaron atendiendo al "carácter estratégico de la operación".
Solvencia continuada
También inciden los expertos del Consejo de Cuentas en la falta de seguimiento de la situación de riesgo de las empresas. Aprecian que no les consta que ni desde el propio Itacyl ni profesionales externos a la casa hayan hecho seguimiento y supervisión de que las empresas beneficiarias de financiación mantienen la situación de solvencia que tenían cuando se les concedieron los préstamos.
El análisis de la gestión del instituto agrario aborda también los gastos de la promoción de la marca Tierra de Sabor. Considera que el seguimiento que se hace es "incorrecto" al aplicarse diferentes formas de tramitación administrativa. "No es posible conocer con exactitud ni las prestaciones realizadas ni el coste total de la promoción", apunta el informe del organismo fiscalizador. El presidente de Consejo de Cuentas, Jesús Encabo, defenderá la auditoría en las Cortes. 

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